Perimetral Benissa 2013
4:00am Suena el despertador, me
levanto y comienzo a comer mi pastel de Aptonia sabor a chocolate, como se
aconseja, 2 horas antes de la carrera. Junto a mí, Fernando Catala, compañero de batalla y fiel
cliente de Decathlon. Para la carrera llevaba mi mochila kalenji con 2 sandwith,
8 geles, 2 barritas energéticas y un
cinturón Quechua con una botella de sales minerales a… y 2 ibuprofenos. Salimos
del hotel dirección a la salida, donde recogimos nuestros dorsales. Luego nos colocamos los frontales y nos pusimos en
la línea de salida. Por delante 65 km de alta montaña acumulando 3500 metros de
desnivel positivo. No conocíamos el terreno, aunque la organización nos
facilito una gráfica del perfil. Mi estrategia era la de no superar las 160
pulsaciones. Me olvide de ritmos, distancia y tiempo, solo me preocupaba llegar
a meta y allí, dejar de correr.
5:45, 500 corredores, las luces
de los frontales iluminaban la calle de la plaza. Una batucada empieza a tocar
para motivarnos y a las 6:03 un disparo anuncia el comienzo de la prueba, allá vamos!!. Nuestro ritmo inicial
era un poco más alto de lo estimado, era causa de la motivación que te incitan
los demás corredores. Los primeros 8 km fueron suaves y rodeados de unas vistas
extraordinarias al mar y el peñón. El primer ascenso había sido suave y no muy
técnico, así que el primer avituallamiento, km 11, llegamos bien y sin ningún
problema. Bebimos agua, un par de vasos
de bebida isotónica y continuamos manteniendo nuestro buen ritmo.El descenso
era por sendas no muy técnicas, así que aprovechaba cada bajada, mi punto
fuerte, y adelantaba así a unos pocos
corredores. Superados los 15 km
empezamos a descender un terreno más técnico, a los 5 minutos de bajada
me di cuenta que mi compañero ya no lo tenía tan cerca, continué corriendo
hasta llegar al siguiente avituallamiento,
y allí fue cuando me dijo que se le resentía un poco la rodilla, así que
se embadurno de gel refrescante, cargamos las botellas y continuamos hasta
llegar al siguiente ascenso, a una
altitud de 500 metros en 1 km, uno de los puntos más duros de la prueba. La
subida tenía bastante piedra suelta y yo intentaba esquivar este tipo de suelo,
así que medio escalando iba subiendo poco a poco. A mitad tramo le pregunte - ¿Cómo vas? -, - tira tira,
subiendo no me duele -. Empecé a encontrarme bien, no sé ni el porqué ni el
cómo, pero me puse a subir muy rápido,
las piernas me respondían bastante bien después de haber hecho ya 23 km así que
lo aproveche y empecé a subir sin mirar atrás. Al llegar al avituallamiento que
teníamos en la cima, km 26, me pare a esperar a mi compañero, que al llegar no
hacía muy buena cara, la rodilla ya le estaba preocupando, descansamos unos
minutos y empezamos a bajar, fue a los dos kilómetros cuando me dijo, - Moisés,
vale la pena que vayas tu a tu ritmo que yo no quiero forzar, no tengo la
rodilla al 100% y si te quedas intentaré ir a tu ritmo y me romperé – Así que,
tampoco quería que forzase y que acabara lesionándose, le dije, que nos veíamos
en meta y continué la aventura. No me quité de la cabeza mantener mis
pulsaciones, no pasar las 160 pactadas, me encontraba muy bien, y cogí un buen
ritmo, así que decidí recuperarme en
los tramos llanos, que eran pocos, y subir mi ritmo en las subidas y bajadas.
Esa decisión hizo que llegara a la parte más alta de la carrera, 1200m de
altitud, de una forma que ni yo sé cómo, era tanta la gente que veía mi ritmo
que se apartaba dándome paso y yo solo hacía que decir, gracias, gracias,
gracias… Pero en la cima nos esperaba la parte más técnica de la carrera, zonas
que tenias que subir cogiéndote a una cuerda, tramos que tenias
kilómetros de piedras en forma de punta,
erosionadas por el viento y el agua, kilómetros en los que un paso en falso
podría lesionarte muy seriamente, pero… ese es mi único punto fuerte, zonas
difíciles y bajadas técnicas, así que apreté. La bajada fue para mí la más
divertida, bajamos por piedra
suelta, me dejé caer y saltando empecé a
bajar muy rápido, la verdad que me quedé sorprendido por la capacidad que tenia
tanto psicológicamente como físicamente para bajar tan bien habiendo hecho 36 km. Intenté mantener un trote suave en subidas donde todo
el mundo iba andando, supongo que fue el empeño y la motivación para superar
este gran reto la que me permitió mantener un buen ritmo. Pero, no fue todo de
color de rosa. Sabía que los últimos kilómetros serian difíciles, pero no sabía
que iban a ser tan duros y aquí, amigos, ya no juegan, ni las piernas ni la
respiración ni las pulsaciones, en este punto
quien corre, es la cabeza. Llegados a los 52 kilómetros el cansancio
acumulado y las 8 horas de sufrimiento que llevaba a la espalda fueron los que
pusieron a prueba mi fuerza psicológica, miraba al cielo y cerrando los
ojos pensaba -Moisés, esto ya es tuyo, solo te queda lo
último- no paraba de gritar –VAAAMOS!!-
entonces una subida bastante fuerte fue la que me forzó a seguir
andando, no podía más, era una subida con casi 400 metros de desnivel en tan solo 1 km, mi cuerpo no respondía a lo
que mi cabeza le ordenaba, así que agache la cabeza para no mirar lo que me
quedaba, y ayudándome con las manos en las rodillas, fui subiendo la que para
mí, fue la peor subida de la carrera. Fue
tal el punto, que me encontré con la necesidad de descargar esa tensión
acumulada tras los kilómetros, ese gran esfuerzo que estaba realizado, que me entraron ganas de romper a llorar y
decir, tío esto lo vas a conseguir, te lo has propuesto, y lo vas a hacer!!!
Pero pensé, -aguanta Moisés aguanta y descárgalo todo cuando entres a meta,
allí es donde lo tienes que soltarlo todo.
A partir de ahí eran pocos los corredores que veía, en las subidas se
paraban y se ponían a caminar, yo en cambio, respiraba fuerte cerraba los ojos
e intentaba mantener el trote subiendo, y en las bajadas, no sé cómo pero
bajaba muy bien, tal vez porque eran bajadas técnicas y lo que más importa es
saber dónde poner el pie para no tropezar. Ya en el km 59, pasé por el último avituallamiento, tenía la espalda
muy cargada, el constante roce de la mochila me había hecho herida, el igual
que mis brazos, que del roce empezaron a hacerme daño, pero bebí, estiré un
poco la espalda y continué, continué corriendo normal hasta que empecé a
escuchar la música de la meta, entonces empecé a sonreír, comprimí mi ganas de
soltar toda la presión y empecé a decirme, Moisés, ¿oyes eso? Eso es la meta,
eso es por lo que has sufrido casi 10 horas, eres un campeón. Bajaba y me
encontraba motivado pero a mi cuerpo le pasaba factura cada paso en falso, cada
pequeña cuesta, cada salto de piedra a piedra, pero era gracias a la gente que
estaba fuera de sus casas animando, aplaudiendo y gritando, -Valiente!! Ahí
está la meta, ya lo has conseguido- que
me volvía a llenar de fuerza para no parar, seguir y seguir hasta el final, y
fue justamente cuando entré al pueblo,
giré y me planté en la calle de recta de meta, la gente empezó a aplaudir y a animar, fue tan grande la
satisfacción que corría por mi cuerpo que
cerré los ojos, sonreí, y me puse
a soltar todo lo que me quedaba de energía, entrando de la mejor forma que
puede entrar un corredor después de un gran esfuerzo, haciendo un sprint final
y saltando en la meta!!
kilómetros de piedras en forma de punta,
erosionadas por el viento y el agua, kilómetros en los que un paso en falso
podría lesionarte muy seriamente, pero… ese es mi único punto fuerte, zonas
difíciles y bajadas técnicas, así que apreté. La bajada fue para mí la más
divertida, bajamos por piedra
suelta, me dejé caer y saltando empecé a
bajar muy rápido, la verdad que me quedé sorprendido por la capacidad que tenia
tanto psicológicamente como físicamente para bajar tan bien habiendo hecho 36 km. Intenté mantener un trote suave en subidas donde todo
el mundo iba andando, supongo que fue el empeño y la motivación para superar
este gran reto la que me permitió mantener un buen ritmo. Pero, no fue todo de
color de rosa. Sabía que los últimos kilómetros serian difíciles, pero no sabía
que iban a ser tan duros y aquí, amigos, ya no juegan, ni las piernas ni la
respiración ni las pulsaciones, en este punto
quien corre, es la cabeza. Llegados a los 52 kilómetros el cansancio
acumulado y las 8 horas de sufrimiento que llevaba a la espalda fueron los que
pusieron a prueba mi fuerza psicológica, miraba al cielo y cerrando los
ojos pensaba -Moisés, esto ya es tuyo, solo te queda lo
último- no paraba de gritar –VAAAMOS!!-
entonces una subida bastante fuerte fue la que me forzó a seguir
andando, no podía más, era una subida con casi 400 metros de desnivel en tan solo 1 km, mi cuerpo no respondía a lo
que mi cabeza le ordenaba, así que agache la cabeza para no mirar lo que me
quedaba, y ayudándome con las manos en las rodillas, fui subiendo la que para
mí, fue la peor subida de la carrera. Fue
tal el punto, que me encontré con la necesidad de descargar esa tensión
acumulada tras los kilómetros, ese gran esfuerzo que estaba realizado, que me entraron ganas de romper a llorar y
decir, tío esto lo vas a conseguir, te lo has propuesto, y lo vas a hacer!!!
Pero pensé, -aguanta Moisés aguanta y descárgalo todo cuando entres a meta,
allí es donde lo tienes que soltarlo todo.
A partir de ahí eran pocos los corredores que veía, en las subidas se
paraban y se ponían a caminar, yo en cambio, respiraba fuerte cerraba los ojos
e intentaba mantener el trote subiendo, y en las bajadas, no sé cómo pero
bajaba muy bien, tal vez porque eran bajadas técnicas y lo que más importa es
saber dónde poner el pie para no tropezar. Ya en el km 59, pasé por el último avituallamiento, tenía la espalda
muy cargada, el constante roce de la mochila me había hecho herida, el igual
que mis brazos, que del roce empezaron a hacerme daño, pero bebí, estiré un
poco la espalda y continué, continué corriendo normal hasta que empecé a
escuchar la música de la meta, entonces empecé a sonreír, comprimí mi ganas de
soltar toda la presión y empecé a decirme, Moisés, ¿oyes eso? Eso es la meta,
eso es por lo que has sufrido casi 10 horas, eres un campeón. Bajaba y me
encontraba motivado pero a mi cuerpo le pasaba factura cada paso en falso, cada
pequeña cuesta, cada salto de piedra a piedra, pero era gracias a la gente que
estaba fuera de sus casas animando, aplaudiendo y gritando, -Valiente!! Ahí
está la meta, ya lo has conseguido- que
me volvía a llenar de fuerza para no parar, seguir y seguir hasta el final, y
fue justamente cuando entré al pueblo,
giré y me planté en la calle de recta de meta, la gente empezó a aplaudir y a animar, fue tan grande la
satisfacción que corría por mi cuerpo que
cerré los ojos, sonreí, y me puse
a soltar todo lo que me quedaba de energía, entrando de la mejor forma que
puede entrar un corredor después de un gran esfuerzo, haciendo un sprint final
y saltando en la meta!!
Después de esta aventura, lo que
me llevo a casa, es darme cuenta de la capacidad que tengo para superar grandes
retos, y alcanzar todo aquello que me proponga en la vida.
Por último solo me queda agradecer a mi compañero de batallas, Fernando Catala, por aceptar querer hacer este reto conmigo, y espero que sean muchos más, Un abrazo Fernan !!
Por último solo me queda agradecer a mi compañero de batallas, Fernando Catala, por aceptar querer hacer este reto conmigo, y espero que sean muchos más, Un abrazo Fernan !!
Enhorabuena, menudo tiempazo que marcaste, las sensaciones al llegar a meta, por fortuna son para todos la misma. Espero que sigas así de fuerte para próximo retos y disfrutando.
ResponderEliminarMuchas gracias miguelflor, la verdad que a todos nos pasa lo mismo cuando llegamos a meta, ya que es un gran esfuerzo que nos promponemos y cuando lo conseguimos,bufff... esa sensación es brutal !!!! jjjj
ResponderEliminarvaig a dir-li a josep lo dels 8 gels i 2 ibuprofenos... pero que sàpigues que m'has motivat, ara estàs per davant però recorda que un drac està despertant...
ResponderEliminarEl drac que estava dormint en les cendres ha començat a obrir els ulls i comença a preparar els nous reptes que pretendrà i conseguirà superar, això és el que vull redeu !!! motivar a la gent per a que sapiga com de bó és superar un repte !!! vaaaamos !!!1
EliminarHola Moises, buena crónica y mejor carrera! Yo también trabajo en Decathlon, en Alfafar mas exactamente. Has probado los BCAA's de aptonia? Bueno te seguiré a partir de ahora! Un saludo.
ResponderEliminarFran, yotambientengouno.blogspot.com
Hola Fran,
ResponderEliminarSi si, los he probado, de hecho me quedan solo 2 jajajajaja. me gusta porque es una opción muy completa para recuperar y económica!!, pero falla en la forma de tomarlos, me explico, no se dilullen muy facilmete, de hecho yo no he conseguido bebermelos sin grumos, y si lo agitas mucho, se hace una cantidad enorme de espuma, pero por lo demás muy completa.
Un saludo y muchas grácias, espero vernos y muchas gracias por seguirme jjjjj.