domingo, 21 de abril de 2013

PRIMER TRIATLON DE LA TEMPORADA, GANDIA



Coche cargado, pastel apunto, y compañeras de batallas, Silvia y María preparadas. Salimos de trabajar y nos dirigimos a Gandía, donde nos esperaba el triatlón de la mujer, y el triatlón sprint liga de clubs. Llegamos un poco nerviosos, eran las 15:08 y los boxes, en teoría, cerraban a las 15:30 para la prueba femenina. Lo organización se retrasó y eso nos permitió relajarnos un poco, la tensión era bastante ya que antes de un box siempre hay una larga cola y cuando vas justo de tiempo el estrés se apodera de ti. Una vez chequeada la bici y todo preparado me dirijo a ver la salida de Llorenç y Carlos rico, compañeros de mi equipo que debutaban en la prueba de supersprint. Por delante tenían, 3oo metros de natación, 10km de bicicleta y 2’5 km. Pero que no os engañen estas distancias, pues al ser cortas tienes que dar el 100% en las tres secciones, y un mínimo error es suficiente para perder una posición o incluso un pódium.
VAMOS!!! Silvia suerte¡!! 5 minutos después comienza la prueba de triatlón de la mujer, donde las distancias son las mismas que un supersprint. Nervioso  me dirijo a prepararme, ya que después de la siguiente prueba, sprint open, salgo yo. 

NADADORES AL AGUA!!! - Después de este, voy yo ya no hay vuelta atrás – para esta prueba estaba con otros 4 compañeros de mi equipo a quienes no logré ver en ningún momento, pensaba que estaban calentando o incluso habían entrado a la orilla para que el neopreno cogiera un poco de agua permitiendo que mantenga el calor más tiempo. –Vale Moisés,- pensaba situado a la orilla del puerto - tienes que nadar a nado tres durante 50 metros, luego visualizaras la bolla y bajarás el ritmo a nado dos, de la segunda bolla a la tercera intentas apretar un poco para coger un poco de tiempo, luego, mantendrás el nado dos hasta la última bolla, y es ahí cuando intentarás terminar a nado tres, pero solo si el cuerpo te lo permite-. Esta era mi estrategia de la parte de natación, pero como siempre “el toro se ve muy bien desde la barrera”  y mientras estudio mi salida sigo sin ver a ninguno de mis compañeros. NADADORES AL AGUA!!!. Me toca, salto des el puerto para dirigirme a la línea imaginaria de salida, el agua esta fría, pero la sensación es menor gracias a un neopreno que me habían dejado,  -bien Moisés, ponte delante, visualiza la bolla y a por ello!!-. Nervios, nervios, nervios y salida ¡!! Empecé a nadar a nado tres, la posición no era mala estaba en primera línea pero algo me sucedió cuando llevaba unos 20 metros, la sensación de asfixia me superaba, no podía respirar, el agua me salpicaba en la boca, y mirara por donde mirara estaba rodeado de gente, empecé a marearme  y me preocupe mucho, pues el agua es la parte más peligrosa del triatlón, si paras por sobre esfuerzo o necesitar descansar no puedes hacerlo tan fácilmente, pero  no me podía parar así que  tuve  que nadar con la cabeza fuera del agua durante unos instantes para poder respirar y tranquilizarme, y poco a poco empecé entrar en carrera, - vale Moisés, ves a la bolla, y tranquilo mantén el ritmo, es lo más importante  -. Llegado a la primera bolla solo me faltaban unos 50 metros para la segunda, y después otra tirada larga y ya está, ya tienes el agua superada y a coger la bici, mi punto fuerte, venga vamos ¡!!!.  
Últimos  metros, ya está ya está!!. Salí del agua cogiendo aire en respiraciones profundas, ya que la recuperación es más rápida. Mientras corría por la alfombra azul de la transición iba intentando desabrocharme el neopreno, no lo había practicado y me costó un poco, pero me hice con él y me dirigí a mi bicicleta-. Casco, porta dorsales y zapatillas de calas puestas, descuelgo la bici i ale, a recuperar el tiempo perdido.

Vamos Moisés, me gritaron mis compañeras de batalla, salí muy fuerte, e intenté mantener un ritmo alto en las rectas, y en las curvas bajar plato y seguir pedaleando. No me adelantó nadie y no lo iba a permitir, solo adelantaba, adelantaba y adelantaba. Me Intentaron “pillar rueda” pero no me gusta, y menos gente que se pone detrás y no hace relevos, solo chupa, chupa y chupa rueda, así que cuando lo hacían aumentaba el ritmo haciendo que no me pudieran seguir, me sabe mal pero no me gusta que se aprovechen de mi esfuerzo. Llevaba la cabeza agachada y solo veía las rallas de la carretera  pero no me di cuenta hasta que una mujer me gritó, - cuidado cuidadooooo !!!- de que iba directo al bordillo , y solo me dio tiempo a reaccionar de una forma, saltando  encima de la acera, y del fuerte golpe, me cayó la botella del agua y aun me quedaban 10 km, ahora toca sufrir. Última  recta, ultimo km, me empiezo a desabrochar las zapatillas, saco los pies y los pongo encima de los zapos, empiezo a pedalear con todas mis fuerzas para aprovechar al máximo la zona de la bici, bajo de un salto y empiezo a correr por la zona de transición. Ahora  toca la peor parte, la carrera. Tenía mucha sed, necesitaba beber agua urgentemente y en carrera no es la mejor zona para hacerlo, pero la necesitaba, después de hacer la parte de bici sin agua estaba seco.  Bebí de forma consciente, tragos pequeños y despacio. Empecé de forma no muy rápida, pues el flato estaba dando señales de vida, la primera vuelta bien, y la segunda mejor, así que decidir subir el ritmo, llegando a adelantar a gente que me había adelantado. Última curva, -Moisés, esto ya está, ya es tuyo vaaamos!!!-


Saqué toda la energía que me quedaba y entré a meta lo más rápido posible, haciendo un tiempo total de 1:15:32, desglosados en; 12 min natación, 21 km a una media de 36,50 y 5 km a 4;36 km/min y con el mejor resultado de todos, haber disfrutado otro día de la superación de un reto rodeado de un buen ambiente, muchas gracias y nos vemos en la siguiente prueba ¡!!  

lunes, 8 de abril de 2013

Mi primer duatlon, Carcer.




Era mi primer duatlón, no se me da muy bien correr, así que la idea de hacer 5 km después 20 en bici y otros 2’5 km corriendo, no lo tenía muy claro. Nos reunimos los compañeros del equipo C.A.Xàtiva, club del que formo parte. Estábamos  Vicente, Javi, Thor, Iban, Gabri, diego y yo. Nos preparamos para ir al box y preparar todo para la carrera; casco, zapatillas, y un gel, para la transición. Colocados ya en la carrera, nos disponíamos a salir, mi idea, seguir a mis compañeros durante los primeros 5 km para hacer un buen pelotón, y poder mantener un buen ritmo en la parte de la bici. 10:06, la carrera se estaba retrasando, con los nervios a flor de piel, un juez de la organización nos informa de que la salida deberá esperar. Después  de 5 minutos i mientras estábamos hablando, suena el disparo de la salida y salimos todos muy deprisa. Comencé a mantener el ritmo de mis compañeros, Vicente, Thor i Javi. Mantuve mis 170 pulsaciones, miro el reloj y llevaba un ritmo de 3:17 en los primeros kilómetros, así que decidí bajar un poco la intensidad muy poco, correr no es mi punto fuerte, y nunca he podido mantener un ritmo por debajo de los 4:00 km/min durante mucho tiempo.
25 metros para la transición, vaaaamos, ahora a coger la bici y a recuperar lo perdido en la carrera. Me quité las deportivas y me coloqué las zapatillas de calas, seguidamente, fui corriendo a la línea de seguridad, un salto y me planté encima de la bici. Mis compañeros me advirtieron, -Cuando cojáis la bici, buscar un grupo que tenga un buen ritmo, y mantenéis la posición-, pero a todos los grupos que cogía, los veía un poco lentos para mi ritmo, me encontraba muy bien y no paraba de adelantar gente, sabía que en la bici tenía que apretar un poco así que… En la segunda vuelta encontré a un corredor que llevaba un buen ritmo y nos pusimos a hacernos relevos hasta el final, la verdad que nos vino muy bien a los dos. Pero ahora viene, la que para mí fue, la parte más difícil de la prueba, 2’5 km en los que tienes que darlo todo y arrastrando lo sufrido en los 20 km y los 5 km anteriores. Comencé a correr y los gemelos no estaban por la labor, empezaron contraerse impidiendo que pudiera correr bien, tuve que bajar mi ritmo y poco a poco, recuperarme. MI compañero de equipo, Javi, y yo nos juntamos en el primer kilómetro, íbamos juntos hasta que faltaba un km, y en este último kilómetro empezó a cogerme el gran temido de los corredores, el flato. No podía ni estirar bien las piernas para correr de una forma eficaz, me dolía mucho, gritaba de rabia y de dolor, pero llegué a meta, llegue no muy contento y con la conclusión de que necesito entrenar más para correr. Por lo que hace a mis compañeros, estoy muy contento ya que gracias los tiempos de Vicente, Thor y Javi nos pudimos colocar en la 5º posición de la clasificación de equipos. Y como no, felicitar a Iban, Gabri, diego por su carrera, la verdad que lo hicieron muy muy  bien.
Por último felicitar a todos los miembros del club, el buen ambiente hace de este club, un club especial!! Y nuestras acompañantes, que nos hicieron unas magníficas fotos y nos estuvieron apoyando en toda la carrera!!

Moisés  Calatayud Guillem, Moixolo.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Benissa 2013



Perimetral Benissa 2013
4:00am Suena el despertador, me levanto y comienzo a comer mi pastel de Aptonia sabor a chocolate, como se aconseja, 2 horas antes de la carrera. Junto a mí,  Fernando Catala, compañero de batalla y fiel cliente de Decathlon. Para la carrera llevaba mi mochila kalenji con 2 sandwith, 8 geles, 2 barritas energéticas  y un cinturón Quechua con una botella de sales minerales a… y 2 ibuprofenos. Salimos del hotel dirección a la salida, donde recogimos nuestros dorsales. Luego  nos colocamos los frontales y nos pusimos en la línea de salida. Por delante 65 km de alta montaña acumulando 3500 metros de desnivel positivo. No conocíamos el terreno, aunque la organización nos facilito una gráfica del perfil. Mi estrategia era la de no superar las 160 pulsaciones. Me olvide de ritmos, distancia y tiempo, solo me preocupaba llegar a meta y allí, dejar de correr.
5:45, 500 corredores, las luces de los frontales iluminaban la calle de la plaza. Una batucada empieza a tocar para motivarnos y a las 6:03 un disparo anuncia el comienzo de la  prueba, allá vamos!!. Nuestro ritmo inicial era un poco más alto de lo estimado, era causa de la motivación que te incitan los demás corredores. Los primeros 8 km fueron suaves y rodeados de unas vistas extraordinarias al mar y el peñón. El primer ascenso había sido suave y no muy técnico, así que el primer avituallamiento, km 11, llegamos bien y sin ningún problema. Bebimos  agua, un par de vasos de bebida isotónica y continuamos manteniendo nuestro buen ritmo.El descenso era por sendas no muy técnicas, así que aprovechaba cada bajada, mi punto fuerte, y adelantaba  así a unos pocos corredores. Superados los 15 km  empezamos a descender un terreno más técnico, a los 5 minutos de bajada me di cuenta que mi compañero ya no lo tenía tan cerca, continué corriendo hasta llegar al siguiente avituallamiento,  y allí fue cuando me dijo que se le resentía un poco la rodilla, así que se embadurno de gel refrescante, cargamos las botellas y continuamos hasta llegar al  siguiente ascenso, a una altitud de 500 metros en 1 km, uno de los puntos más duros de la prueba. La subida tenía bastante piedra suelta y yo intentaba esquivar este tipo de suelo, así que medio escalando iba subiendo poco a poco. A mitad tramo  le pregunte - ¿Cómo vas? -, - tira tira, subiendo no me duele -. Empecé a encontrarme bien, no sé ni el porqué ni el cómo, pero me puse a subir muy  rápido, las piernas me respondían bastante bien después de haber hecho ya 23 km así que lo aproveche y empecé a subir sin mirar atrás. Al llegar al avituallamiento que teníamos en la cima, km 26, me pare a esperar a mi compañero, que al llegar no hacía muy buena cara, la rodilla ya le estaba preocupando, descansamos unos minutos y empezamos a bajar, fue a los dos kilómetros cuando me dijo, - Moisés, vale la pena que vayas tu a tu ritmo que yo no quiero forzar, no tengo la rodilla al 100% y si te quedas intentaré ir a tu ritmo y me romperé – Así que, tampoco quería que forzase y que acabara lesionándose, le dije, que nos veíamos en meta y continué la aventura. No me quité de la cabeza mantener mis pulsaciones, no pasar las 160 pactadas, me encontraba muy bien, y cogí un buen ritmo,    así que decidí recuperarme en los tramos llanos, que eran pocos, y subir mi ritmo en las subidas y bajadas. Esa decisión hizo que llegara a la parte más alta de la carrera, 1200m de altitud, de una forma que ni yo sé cómo, era tanta la gente que veía mi ritmo que se apartaba dándome paso y yo solo hacía que decir, gracias, gracias, gracias… Pero en la cima nos esperaba la parte más técnica de la carrera, zonas que tenias que subir cogiéndote a una cuerda, tramos que tenias   kilómetros de piedras en forma de punta, erosionadas por el viento y el agua, kilómetros en los que un paso en falso podría lesionarte muy seriamente, pero… ese es mi único punto fuerte, zonas difíciles y bajadas técnicas, así que apreté. La bajada fue para mí la más divertida, bajamos por  piedra suelta,  me dejé caer y saltando empecé a bajar muy rápido, la verdad que me quedé sorprendido por la capacidad que tenia tanto psicológicamente como físicamente para bajar tan bien habiendo  hecho 36 km. Intenté  mantener un trote suave en subidas donde todo el mundo iba andando, supongo que fue el empeño y la motivación para superar este gran reto la que me permitió mantener un buen ritmo. Pero, no fue todo de color de rosa. Sabía que los últimos kilómetros serian difíciles, pero no sabía que iban a ser tan duros y aquí, amigos, ya no juegan, ni las piernas ni la respiración ni las pulsaciones, en este punto  quien corre, es la cabeza. Llegados a los 52 kilómetros el cansancio acumulado y las 8 horas de sufrimiento que llevaba a la espalda fueron los que pusieron a prueba mi fuerza psicológica, miraba al cielo y cerrando los ojos  pensaba  -Moisés, esto ya es tuyo, solo te queda lo último- no paraba de gritar –VAAAMOS!!-  entonces una subida bastante fuerte fue la que me forzó a seguir andando, no podía más, era una subida con casi 400 metros de desnivel en  tan solo 1 km, mi cuerpo no respondía a lo que mi cabeza le ordenaba, así que agache la cabeza para no mirar lo que me quedaba, y ayudándome con las manos en las rodillas, fui subiendo la que para mí, fue la peor subida de la carrera. Fue  tal el punto, que me encontré con la necesidad de descargar esa tensión acumulada tras los kilómetros, ese gran esfuerzo que estaba realizado,  que me entraron ganas de romper a llorar y decir, tío esto lo vas a conseguir, te lo has propuesto, y lo vas a hacer!!! Pero pensé, -aguanta Moisés aguanta y descárgalo todo cuando entres a meta, allí es donde lo tienes que soltarlo todo.  A partir de ahí eran pocos los corredores que veía, en las subidas se paraban y se ponían a caminar, yo en cambio, respiraba fuerte cerraba los ojos e intentaba  mantener el trote  subiendo, y en las bajadas, no sé cómo pero bajaba muy bien, tal vez porque eran bajadas técnicas y lo que más importa es saber dónde poner el pie para no tropezar. Ya en el km 59, pasé por  el último avituallamiento, tenía la espalda muy cargada, el constante roce de la mochila me había hecho herida, el igual que mis brazos, que del roce empezaron a hacerme daño, pero bebí, estiré un poco la espalda y continué, continué corriendo normal hasta que empecé a escuchar la música de la meta, entonces empecé a sonreír, comprimí mi ganas de soltar toda la presión y empecé a decirme, Moisés, ¿oyes eso? Eso es la meta, eso es por lo que has sufrido casi 10 horas, eres un campeón. Bajaba y me encontraba motivado pero a mi cuerpo le pasaba factura cada paso en falso, cada pequeña cuesta, cada salto de piedra a piedra, pero era gracias a la gente que estaba fuera de sus casas animando, aplaudiendo y gritando, -Valiente!! Ahí está la meta, ya lo has conseguido-  que me volvía a llenar de fuerza para no parar, seguir y seguir hasta el final, y fue justamente cuando entré al pueblo,  giré y me planté en la calle de recta de meta, la gente empezó  a aplaudir y a animar, fue tan grande la satisfacción que corría por mi cuerpo que  cerré los ojos, sonreí,  y me puse a soltar todo lo que me quedaba de energía, entrando de la mejor forma que puede entrar un corredor después de un gran esfuerzo, haciendo un sprint final y saltando en la meta!!

Después de esta aventura, lo que me llevo a casa, es darme cuenta de la capacidad que tengo para superar grandes retos, y alcanzar todo aquello que me proponga en la vida.

Por último solo me queda agradecer a mi compañero de batallas, Fernando Catala, por aceptar querer hacer este reto conmigo, y espero que sean muchos más, Un abrazo Fernan !!